Atrévete a ser tú mismo

El Bautismo nos señala a cada uno nuestro propio rostro con el que tendremos que realizarnos en la Iglesia y en el mundo (Foto: Catholicosonline.com)
El Bautismo lo mismo que el nacimiento nos regala nuestra propia identidad. Jesús descubrió en su experiencia humana su identidad de Hijo de Dios y descubrió la identidad de su propia misión. Era el Padre quien hablaba. Y públicamente lo declara “Hijo amado, predilecto”.
Es posible que tengamos otros hermanos. Pero somos todos distintos y diferentes. Cada uno con su propia identidad y cada uno con su propio camino y misión. Hermanos sí. Pero diferentes también.
Lo mismo sucede con nuestro Bautismo. Todos hijos y todos
hermanos. Y un mismo Padre. Pero cada uno con nuestra propia firma y sello. Cada uno con nuestra identidad personal en la Iglesia. El Bautismo es el mismo. Como el nacimiento es el mismo. Pero la gracia marca las diferencias, siendo la misma gracia.
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